Archivo del blog

viernes, 27 de marzo de 2020

La peste

En medio de esta cuarentena surreal, y que tiene aislado a casi todo el planeta, llegó a mis oídos (ojos, en realidad), la recomendación del libro "La peste" de Albert Camus. Según quién lo sugería, el escritor y crítico Rafael Narbona, era un libro que nos ayudaría a comprender el proceso que se vive en una epidemia y no solo desde el punto de vista individual, sino también colectivo.


Así fue que elegí a Camus para acompañar este exilio, que resulta ser dentro de uno mismo. Sin embargo, cuando el libro llegó a mis manos, un ligero sentimiento de cobardía me atrapó por un momento y dudé en leerlo... tenía cierto temor a instalarme en otra catástrofe, si acaso la que estamos viviendo lo es ya y no fuera suficiente. Finalmente, lo leí. Quizá, porque necesitaba que alguien le ponga nombre a nuestras emociones en medio de un embate como este, y Camus lo hizo en una cronología impecable.


La peste fue publicada en 1947. Narra la historia de Orán, (Argelia) una ciudad sumida en una tediosa y casi infinita cuarentena a causa de la epidemia de peste. Allí, sus ciudadanos hasta ese momento indiferentes, sus autoridades y sus médicos se verán obligados a hacer frente a un enemigo que llega a romper rutinas, normalidades y trivialidades.


La obra es más ficticia que real. Porque si bien Orán existe y fue golpeada por varias epidemias, como la peste negra, el cólera u otras, ninguna de la magnitud de la novela ocurrió en el siglo XX, data en el la que se sitúa el libro. ¿Pero cómo pudo Camus imaginar un dolor tal a una epidemia y narrarlo como si lo hubiese vivido? Pues esta fue la forma en que el autor, que era además filósofo, intentó explicar con un ejemplo claro su teoría del absurdo, (capítulo aparte). Por otra parte, escribió este libro durante la segunda guerra mundial... Así que el escenario de sufrimiento, lo tenía.

En cuanto a la epedimia, los seres de Orán, retratados por el autor, resultaron ser iguales a los italianos hoy, a los americanos o a los bolivianos. Prueba irrefutable de que ante el dolor se revela nuestra naturaleza humana que es siempre la misma.

¿Quién de nosotros, por ejemplo, no se ha visto trazando un plan para "cuando termine la cuarentena" o tal vez más optimista, para cuándo termine la pandemia?, ¿quién no ha encontrado algún aspecto en esta crisis, para reírse apelado a un mecanismo de defensa tan humano como es el humor, para resistir el estrés?, ¿quién no se ha visto "matando" el aburrimiento con cualquier paliativo "para no pensar"? O, por último, ¿quién no se ha desconectado de las noticias porque "ya no quiere saber"?

Agotados todos los recursos que nos llevan a la abstracción, ¿quién en algún momento no se vio invadido por el miedo, la incertidumbre y después de todo... la soledad? Porque es cierto que ahora estamos con nuestras familias, más que nunca, pero enfrentar este proceso será muy personal e íntimo... Como bien dice el autor, a quien me permito parafrasear: Si bien el virus no está en el cuerpo de todos, sí se ha instalado en todos los corazones, y a todos hiere de una u otra forma.

La peste es un libro que vale la pena leer. Es una obra conmovedora que además de poner al frente nuestras reacciones ante el caos, también nos muestra la capacidad que tienen los seres humanos de trabajar en equipo, por más que parezca que nada se logre... nos cuestiona como sociedad en nuestra escala de valores y nos pone a meditar respecto a nosotros mismos ante el tiempo.

Si hubiese leído este libro en otro contexto, lo habría hecho con los ojos de quién lee ficción o con el corazón de quién lee una parte de historia. En realidad lo leí casi con dolor, pero también con esperanza. Con la esperanza de que por muy desgarradora que sea una historia, llega el día en que sin darte cuenta, empiezas a contarla en tiempo pasado.

Albert Camus fue filósofo, periodista y escritor. Publicó dos novelas a lo largo de su vida "El extranjero" en 1942 y "La peste" en 1947. Además, escribió un sinnúmero de ensayos, obras de teatro y cuentos. En 1957 recibió el premio Nobel de Literatura. Murió en un accidente automovilístico en 1960. Revivió en miles de hogares en 2020.


Claudia Campanini.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Cien años de soledad



Es muy probable que de "Cien años de soledad" se escuchen dos opiniones completamente opuestas. Están los que dicen que es una obra insufrible... pesada; y al otro lado, los que dicen que es una obra magistral. Y allí estará uno... al medio de estas dos demoledoras y contrarias opiniones, hasta que se anime a entrar a Macondo y formar su propio concepto.

Debo confesar que nunca empecé un libro más estresada, predispuesta a la dificultad y hasta al aburrimiento, como lo hice con este. Pero ahí estaba yo, con la misma estoicidad que el coronel Aureliano Buendía ante el pelotón de fusilamiento. Así me enfrenté a las casi 500 páginas y todo un centenario creado por Gabriel García Márquez.  Sin embargo, fue un viaje agradable, a momentos perturbador y a momentos asombroso. Eso sí... me gustaría, lo imposible, preguntarle a García Márquez un par de cosas que, o los periodistas de su época no se animaron, o pasaron por alto. 


La obra inicia cuando "el mundo era reciente y muchas cosas carecían de nombre", aunque lo era quizá para el lugar, pues la historia estaría ubicada cronológicamente en el siglo XIX. Se desarrolla en Macondo, un pueblo fundado por los Buendía, pero inventado por el autor, seguramente en América Latina. La historia va desde la creación del Pueblo: el descubrimiento del mundo, de sus objetos, sus creencias, la implementación de sus tradiciones; pasará por la llegada del poder del Estado y sus consecuencias: política, Iglesia, guerras y capital; y hasta su decadencia. 


El nombre original que Gabriel García Márquez había pensado para su obra era: "La Casa", porque si bien Macondo es importante, los protagonistas son los Buendía, una pareja de primos que inicia toda una estirpe donde abundará el incesto, el amor, el desamor, la muerte, pero sobre todo la soledad. 


Uno de los aspectos más curiosos de la obra, y posiblemente principal motivo de deserción de sus lectores, es la cantidad de personajes con el mismo nombre. Está por ejemplo José Arcadio, Arcadio, Arcadio Segundo, y así... cinco Arcadios en total... 


Por si fuera poco, está Aureliano, José Aureliano, Aureliano Segundo y 17 Aurelianos, hijos del coronel. Hacen un total de 22.


La redacción de la obra le tomó a García Márquez 18 meses. Un año y medio en los que él y su esposa tuvieron que empeñar prácticamente todo para sobrevivir, porque Gabriel había decidido trabajar tiempo completo en escribir y pulir su cuarta novela. Una vez que la terminó, no solo había acumulado cientos de páginas manuscritas, sino también meses de alquiler impagos, deudas y la paciencia de su mujer muy cerca del colapso.


La obra fue publicada en 1967, el 5 de junio cumplirá 53 años. Fue traducida a 35 lenguas y se vendieron 30 millones de ejemplares en todo el mundo. Encabeza las listas de lecturas indispensables y de las grandes obras de la literatura universal. Fue declarada por la crítica como la obra maestra de Gabriel García Márquez. Sin embargo, el autor declaró que su predilecta fue "El amor en los tiempos del cólera". 

Gabriel García Márquez nació el 6 de marzo de 1927 en Aracataca, Colombia, y murió el 17 de abril de 2014, en la ciudad de México. Fue escritor, periodista y guionista. En 1982 ganó el Premio Nobel de Literatura.


Entrevistar a García Márquez no debió ser fácil, y como periodista era seguramente muy simple caer en el papel de subalterno que podría imponer, sin quererlo, tremenda inminencia... Quizá por ello no hubo periodista (y si lo hubo no lo encontré) que le pregunté: 

"Gabriel, si yo fuese escritor no se me hubiese ocurrido jamás que un hombre hecho, y seguramente no tan derecho, se enamore de una niña de nueve años... ¿Cómo se le ocurrió esto a usted? ¿No cree que tocó el peligroso terreno de la pedofilia?".

Yo ya creé mi propio concepto respecto a la obra y ahora me encuentro allí en medio de mis dos demoledoras y contrarias opiniones. Cien años de soledad es, por un lado, una obra magistralmente escrita y por otro, es una obra que transgrede más de la cuenta... casi, casi hasta herir. Me refiero a la seducción de menores, que sucede hasta tres veces en la obra. Un factor que solo señaló una iglesia Rusa y una que otra feminista., pero que la crítica literaria ha ignorado.


Claudia Campanini 

martes, 18 de febrero de 2020

La tregua



Permítanme, antes de empezar a hablar sobre el contenido de esta obra, contarles sobre un pequeño pendiente que tenía con ella. "La tregua" la leí tres veces, y no por fanatismo. La vi por primera vez en la Feria del libro de La Paz, quizá el año 2013... Leí la sinopsis en la contratapa y me interesó. Sin embargo, aún no había llegado el hermoso mensaje que todo empleado espera: "¡Ya depositaron!" Por lo tanto, mi amor a primera vista por "La tregua" no pudo ser.

Felizmente, a mi pobreza le quedaban pocos días. Así que cuando recibí el hermoso mensaje que confirma la transacción más importante del mes, me fui directito en pos de mi libro. Para mi desilusión se había terminado... Tuve que esperar seis meses, si mal no recuerdo, para adquirir finalmente un ejemplar. Entonces entré en aquella historia, cuyo argumento es el siguiente: Martín Santomé, un hombre de 49 años, contador, viudo y padre escribe un diario... Le pasa de todo y en realidad no le pasa nada (hasta que...). La magia de ficcionar con la cotidianeidad fue el punto alto de Mario Benedetti en esta obra.


La historia se cuenta en un año. Santomé empieza a escribir su diario un lunes 11 de febrero (de 1958) con la frase: "Sólo me faltan seis meses y veintiocho días para estar en condiciones de jubilarme". El diario queda concluido el 28 de febrero del año siguiente (el personaje no escribe todos los días).

Cuando me encontraba de lo más enganchada en la obra, ese 2013, olvidé el libro en un trufi que me conducía de la casa al trabajo. Se me partió el corazón, porque realmente en Bolivia comprar libros es muy difícil... A propósito... ¡es muy injusto que comprar libros en Bolivia sea tan difícil y caro! (bueno, al menos así era, espero que la cosa haya mejorado).

En 2016 dejé de trabajar y llegué al temido ocio del que justamente habla el autor en esta obra. Cuando se rompe un ritmo tan intenso de trabajo, creo que algo se rompe dentro de uno mismo... pero en fin. Supe que era el momento de reencontrarme con la novela y comencé la cacería de nuevo. Esta vez conseguirlo no me tomó más de un mes. Lo leí desde el principio, pensé que me cortaría la magia llegar a la mitad directamente, no fue tedioso... leer a Benedetti es siempre interesante. Me encontraba ya en la narración de agosto y perdí mi libro en el vuelo más difícil de mi vida (en mi viaje migratorio de La Paz hacía Italia). Siempre fui muy despistada, ¿se nota?, pero mucho más en las condiciones de total emotividad en las que viajaba...

Hace algunos meses me compré el libro de nuevo. Aquí es mucho más fácil. Lo compras por Internet y está en tu puerta al día siguiente (no estoy presumiendo... es de nuevo un reclamo de que las cosas no funcionen así en mi país, ¿cuándo funcionará correctamente el correo?).

Lo empecé desde el principio y... ahora sí hasta el final.


La tregua es un libro de muy fácil lectura. Su autor, como dije antes, es el escritor uruguayo Mario Benedetti quien la publicó en 1960. Benedetti fue poeta y cuentista por excelencia, pero con este título se instaló  también en el género "novela". Aunque, aclaro que no fue su primera novela ni la última, pero quizá la que tuvo más trascendencia.

La obra cuenta una historia de amor. En medio de su rutinaria vida el protagonista se ve sacudido por la llegada de una mujer que moverá todas sus estructuras y pondrá una pausa a su quietud un tanto espantosa. Le faltan casi siete meses para jubilarse y antes de su eterno domingo llega esta joven que lo invita a renacer, esa es su tregua.


Si bien el amor es el tema principal de la obra hace también un importante recorrido por otros temas como la muerte, la felicidad, el tiempo, la sexualidad, la sociedad y la búsqueda de una fuerza superior.

El primer significado de la palabra "tregua" es "cese temporal de hostilidades". ¿Pero quién le da una tregua y de quién vienen las hostilidades? ¿Es acaso de Dios? Ese es quizá el trasfondo de toda la novela: la permanente controversia del protagonista con la imagen de Dios y la construcción o deconstrucción de su fe.

Con tantas obras que escribió Benedetti muy poco se le ha preguntado puntualmente sobre el proceso de creación de esta novela, o al menos muy poco ha quedado documentado. Queda sin embargo la entrevista concedida a María Esther Gilio para el semanario uruguayo "Brecha". El autor cuenta que Martín Santomé, el protagonista de su obra, fue un personaje inspirado en su jefe. Un hombre que pasaba por poco los 50 años: "En un momento, siendo yo oficial de contaduría, mi jefe, viudo desde hacía un tiempo -un tipo muy bien, muy macanudo y muy calmo-, empezó a comportarse con una alegría de vivir que en él era desconocida. Un día yo le digo "Pero don Diego, ¿qué le pasa que está tan bien últimamente? (...) Me dice 'Vamos al café, te voy a contar'. Fuimos. 'Estoy enamorado', me dice. 'Pero el problema es que esta muchacha tiene la mitad de mis años'".

Según cuenta el autor, escribió la novela cuando él tenía 25 años y trabajaba en una empresa de repuestos de autos. Le dio vida en cinco meses. Cada día, durante dos horas, en la que cualquier otro funcionario iba a casa, él se instalaba en una mesa del café Sorocabana. Desde esa mesa diseñó a sus personajes y se inspiró en el paisaje montevideano, siempre presente en la obra.


¡No puede ir así, Mario!

A través de sus personajes Benedetti se lanza a hacer monólogos en dos temas que quizá hoy los omitiría: uno, sobre la mujer, sus ciclos, su sexualidad, etc. y el otro sobre la homosexualidad. Pienso que los colectivos más radicales quemarían en la hoguera la obra de Benedetti si saldría hoy y si el hubiese abordado esos temas en esta época. No queda más que asumir que hace 60 años las visiones al respecto eran bastante cerradas. Así que... perdonenlo.

Mario Benedetti (1920-2009) publicó a lo largo de su vida más de 80 títulos entre poesías, cuentos y novelas. Además, escribió críticas y artículos periodísticos. Fue sin duda uno de los escritores más prolíficos de la historia latinoamericana.

Según parece, fue lo que en su país se diría "un buen tipo"... pronto a la respuesta y de sonrisa amable, rasgo que lo desmarcaba del estereotipo de los intelectuales de la época.


Un dato interesante sobre "La tregua", según una publicación de El Diario de España, es que cuando Benedetti la envió al primer editor éste le devolvió el manuscrito y al parecer ni siquiera lo había leído. Más tarde "La tregua" se convertiría en una obra editada 150 veces en varios idiomas y fue además adaptada a la pantalla grande. Es más, la película argentina "La Tregua" fue nominada al Oscar como "mejor película extranjera" en 1975.


Alerta spoiler (Hilando fino):

En realidad no es un spoiler, pero sí quiero hablar sobre el final de la obra... un final no escrito. En una reseña anterior sobre "La divina comedia" afirmé que más que ser una historia religiosa era, para mí, muy en el fondo una historia de amor. Con "La tregua", desde mi percepción, sucede lo contrario, parece ser una historia de amor... pero allí en el fondo el eje es la búsqueda de Dios. Martín tiene un importante conflicto con su falta de fe. Si bien en la novela Benedetti pone sus conclusiones sobre Dios al final de la obra, su búsqueda terminó muchos años después (y ya hablo de la vida real, no de la obra) cuando Benedetti afirma que fue por muchos años agnóstico, pero que finalmente se declaraba ateo. Por lo tanto... me animo a decir que el final no registrado de "La tregua" es ese y para serlo acaba (de nuevo) en tragedia. No porque esté mal no creer en Dios, allá cada uno con sus credos o no credos, si se quiere... Sino porque evidentemente fue una búsqueda frustrada para el autor.


Claudia Campanini 

jueves, 6 de febrero de 2020

Pedro Páramo



Imaginen ustedes que se proponen la dificilísima tarea de escribir una novela... la logran y no sólo eso... sino que también hay quien está interesado en publicarla. Cajas y cajas les llegan finalmente con su libro impreso ¡Qué gran sensación! Pero pasada la algarabía... se dan cuenta que su libro no se vende.

¿Qué pasará por la cabeza de uno como autor? Seguramente que no fue una obra lo suficientemente buena como para que alguien pague el precio por ella. Yo hubiese hecho lo mismo que Juan Rulfo... regalarles ejemplares a mis amigos, allegados, conocidos, vecinos, y toda alma caritativa interesada en leer mi libro.

Lo que no sabía Rulfo es que su obra, infravalorada en su época, alcanzaría un "boom" 20 años después en los que batió récords inesperados de ventas para novelas latinoamericanas. Medio millón de copias se vendieron de pronto en la década de los setenta de sus obras creadas en 1953 y 1955, respectivamente (dato hasta 1977).

Bien... ya lo mencioné. Hablo de Juan Rulfo, escritor, guionista y fotógrafo mexicano nacido el 16 de mayo de 1917. Escribió una sola novela y es de la cual vengo a hablarles en esta reseña, se trata de "Pedro Páramo" (1955). Cabe aclarar sin embargo, que en 1953 escribió un libro de cuentos "El llano en llamas" y en 1980 publicó un guión de cine titulado "El gallo de oro", considerado para algunos como una novela.

Pedro Páramo


Es una obra enorme y sin embargo corta. Dependerá seguramente de la edición, pero las páginas no sobrepasan las 180 en la mayoría de los casos. Y es que la peculiaridad de Rulfo es la economía de sus palabras... No abunda en adjetivos, en descripciones ni en ningún vicio que busque extender la obra innecesariamente, es por ello que cuando uno empieza a leer su novela no puede parar hasta el punto final. Personalmente, quedé enganchada de la trama y el libro lo guardaré en algún lugar importante de mi casa y de mi vida.


Entre la magia de la narrativa del autor un punto importante es que el aspecto de los personajes queda librado a la imaginación del lector: "Habrá notado usted que son personajes sin rostro", dijo Rulfo en una entrevista concedida a Joaquín Soler Serrano en el programa "A fondo" (1977) y se refería precisamente a que en su obra no existen párrafos como: "era una hermosa joven, con una larga cabellera dorada, senos redondos y muslos fuertes", según sus palabras el autor quería que la gente se imaginé a personas "normales".

La obra se instala en un lugar imaginario "Comala", convertido en un pueblo fantasma al que llega Juan Preciado buscando a su padre, Pedro Páramo, como se lo pidió su madre antes de morir. La obra  está dividida por fragmentos, 69 en total, pero parece tener dos partes, la primera narrada por Preciado; y la segunda por algunos personajes, entre ellos, Páramo.


No cuento más. Pero sí digo que cada línea del libro vale la pena (vale el placer). Será por ello que en 2001 el periódico El Mundo la situó entre las 100 mejores novelas en español del siglo XX.

Rulfo ha concebido su obra de manera impecable y ha creado personajes con una imaginación que solo puede ser explicada como un don, o si se quiere como un inapelable talento.

Al finalizar el siglo XX la obra ya había vendido más de un millón de copias y fue traducida en 30 idiomas.

Rulfo llegó a ver el éxito tardío de su creación, pero quizá veía el fenómeno con cierta confusión: "La he olvidado ya, hasta cierto punto (...) las nuevas generaciones que a penas están leyéndola tienen una serie de problemas para entenderla, también yo los tuve para escribirla, la verdad... (Pero) mi generación no la entendió, ni la consideró nunca interesante", dijo en la entrevista antes citada y claro, no lo podemos culpar... 20 años le borran a cualquiera el entusiasmo.

¿Por qué no volvió a escribir? Fue la pregunta que quizá Rulfo escuchó más veces en su vida y nunca dio una respuesta demasiado convincente al respecto... Dijo que había estado ocupado en la creación de textos académicos o en creación de guiones. Sin embargo, alguna vez señaló que "escribir era un proceso de sufrimiento", y sospecho que probablemente no lo quería repetir.

Rulfo destruyó dos obras a lo largo de su vida que las tildó de "malas". Una sobre un campesino que migra a la ciudad de México, y la segunda que pudo ser autobiográfica... y al parecer no era demasiado afecto a las autobiografías... Fue huérfano, se crió en un orfanato que "era prácticamente una correccional" y en la que sólo aprendió a deprimirse... de esa depresión no se curó jamás, según sus palabras.

Hace poco se cumplieron 34 años de la muerte de Juan Rulfo (7 de enero de 1986). "¿Y de qué murió? Tal vez de tristeza. Suspiraba mucho". Los médicos dirán que fue un paro cardíaco.


Texto: Claudia Campanini
Imágenes: Pinterest

miércoles, 29 de enero de 2020

La Divina comedia


Escribir una reseña de La Divina comedia es un tanto complicado, como complicada es la obra. En el intento he caído varias veces en hacer casi un mapa conceptual, pero no es mi intención, ya que este no es un texto académico ni nada que se le parezca... Así que espero ponerle un poco de alma al asunto.

Primero que nada, hay que decirlo, ni "Divina" ni "Comedia". Se trata más bien de una obra que se apega mucho más a la tragedia. Quizá lo de "divina" viene porque es una obra de corte religioso y lo de "comedia" porque, según sus estudiosos, no termina de forma infeliz.

Su autor es Dante Alighieri, quien viene a ser para los italianos lo que Cervantes es para los hispanohablantes. Dante es considerado por muchos como el padre de la lengua italiana. Su obra escrita entre 1304 y 1321 se convertiría en la obra emblema de la literatura italiana y una de las más importantes de la literatura universal. Toda la obra está escrita en rima poética.


El libro está formado por 100 cantos y el libro dividido en tres partes: Infierno, Purgatorio y Paraíso. Al ser una obra escrita durante la transición entre el medioevo y el renascentismo es de característica religiosa y teológica... Sin embargo, es también simbólica y por lo tanto cada pasaje puede contener doble significado.

No pude dejar de preguntarme ¿qué tenía dentro de sí Dante Alighieri para concebir esta obra en la que imaginó infiernos tan terribles? Seguramente la época de su creación influyó mucho, pero no me basta para entenderlo. O era un genio en el arte de la ficción o era un alma torturada por la ansiedad de la muerte y lo que hay más allá.

En fin, Dante imaginó el infierno como una especie de cono. Tenía nueve niveles y mientras más se descendía de nivel más graves eran los pecados y por lo tanto los castigos:


1. En el primer nivel estaba el Limbo donde habían almas buenas, pero que no habían tenido fe. Allí estaban filósofos como Sócrates, Aristóteles, etc. o el mismo Virgilio (autor de la Eneida) que guía a Dante por su travesía. En ese lugar no habían castigos, pero tampoco glorias.

2. En el segundo nivel o círculo estaban las almas que en vida se habían entregado a los placeres de la carne. Los lujuriosos recibían como castigo ser continuamente azotados por torbellinos.

3. La gula se pagaba en el tercer nivel y el castigo de sus moradores era ser torturados por Cerbero, el perro guardián de los infiernos en la mitología griega. 

4. La Avaricia se castigaba en el cuarto nivel y las almas que allí moraban tenían que cargar pesados sacos de oro.

5. Iracundos y perezosos yacían en este nivel y se hundían en pantanos.

6. En el sexto nivel la herejía se pagaba con fuego.

7. En el séptimo círculo un río de sangre hirviendo se tragaba a los violentos, entre otros castigos.

8. Los que habían cometido fraude estaban confinados en el octavo círculo y podían recibir 10 castigos diferentes, entre ellos, cargaban pesadas capas, eran continuamente heridos, sufrían de lepra o ardían en lagos eternos.

9. En el último círculo, que era todo de hielo, se congelaban dolorosamente los traidores.

(El fraude y la traición fueron concebidos por Dante como los peores pecados).

Para la alegría del lector Dante no quedará allí eternamente, luego pasará por el purgatorio que tiene siete círculos y llegará al paraíso.


Muchos son los significados que se le ha dado a esta obra a lo largo de los siglos. Desde el obvio: que es un manifiesto religioso, hasta el psicólogico... escuchaba al psicólogo Gabriel Rolón decir que todo ser humano tiene un infierno de Dante dentro con sus recovecos que se debe animar a recorrer. Hay quienes aseguran que fue un texto filosófico y hasta político... Yo sospecho, entre otras cosas, que fue una historia de amor. En la obra Dante recorre los dolores del infierno y el purgatorio. Mientras que en la paz del paraíso se encontrará con Beatriz, que viene a ser la fe. En la vida real Dante amó a una joven que se llamaba Beatriz y murió sin que el poeta pudiera hacer realidad su sueño de amarla. Al parecer su infierno personal terminaba con el reencuentro de su amada.




Texto: Claudia Campanini
Imágenes: Pinterest

sábado, 28 de diciembre de 2019

El lobo estepario


Intenté escribir esta reseña al menos diez veces, lo que me parece extraño, porque el libro no ha sido uno más en mi vida, sino uno de los más significativos para mí. Quizá me ha superado y me veo aquí en el intento número once, pero quiero vencer al lobo antes de terminar el año.

"El lobo estepario" es definitivamente una obra "solo para locos", como lo anticipaba su autor. Crea toda una narrativa en torno a la dualidad del ser humano, o al menos de aquellos que sienten que están divididos en dos partes que se contraponen.

El protagonista es Harry Haller un hombre en edad adulta que vive una profunda crisis emocional y psicológica. Muchos de los que estudiaron la obra aseguran que este personaje es la representación de su mismísimo autor, el suizo- alemán Hemann Hesse, y que es por lo tanto un texto autobiográfico.


El libro fue publicado en 1927, y pienso que para aquel tiempo debió ser realmente polémico. "El lobo estepario" narra el inmenso martirio que vive una persona que siente tener dos personalidades que no son solo diferentes, sino que son agresivas entre ellas. 

Harry es a un hombre noble, organizado y social... Sin embargo, la otra naturaleza que vive dentro de él, y que la denomina "el lobo", es instintiva, implacable y cuando se apodera de él lo lleva al aislamiento y al desprecio de "el otro" y de él mismo.

El libro crea narraciones en torno al suicidio, la música, la guerra, el amor, el sexo, y fundamentalmente, la búsqueda.


El lobo estepario Es una obra sentidísima a momentos filosófica, a momentos contestataria, a momentos conmovedora... pero sobre todo, es una obra psicológica.

Será uno de los libros de mi vida y no puedo hacer más que recomendarlo.




Claudia Campanini

martes, 27 de agosto de 2019

Amó, fue Amado...



La existencia de Amado Nervo me ha llevado muchas veces a la reflexión a la empatía y por qué no, a la tristeza.

Uno de sus poemas que más me ha impresionado es "A Kempis", en sus versos culpa al autor de un libro por marcarle negativamente la vida con su texto.

Se trataba del libro religioso "Imitación de Cristo" de Thomas A Kempis. La obra mítica instaba a vivir una vida lo más parecida a la que tuvo Cristo. Al parecer, la mente de Nervo no logró asimilar el contenido como quizá lo pudo haber hecho cualquier otro cristiano... El poeta en cambio se declaró enfermo luego de haberlo leído.

Sospecho (y estás son solo conjeturas mías apoyadas en su obra) que Nervo desarrolló desde entonces un trastorno religioso conocido como "escrupolisidad" y se registra hoy como la preocupación excesiva por no cumplir a cabalidad ciertos parámetros cristianos como buscar vivir en "santidad" y oración, por ejemplo; además, se manifiesta también con un gran miedo por el fin y por lo eterno. Para el poeta fue, seguramente, desgastante el imposible reto de vivir como Cristo y esa imposibilidad, que tal vez se le tradujo en culpa y angustia, lo llevo a escribir uno de sus más célebres poemas:

"A Kempis".

"Ha muchos años que busco el yermo,
ha muchos años que vivo triste,
ha muchos años que estoy enfermo,
¡y es por el libro que tú escribiste!

¡Oh Kempis, antes de leerte amaba
la luz, las Vegas, el mar Océano;
mas tú dijiste que todo acaba,
que todo muere, que todo es vano!

Antes, llevado de mis antojos,
besé los labios que al beso invitan,
las rubias trenzas, los grandes ojos,
¡sin acordarme que se marchitan!

Mas como afirman doctores graves,
que tú, maestro, citas y nombras,
que el hombre pasa como las naves,
como las nubes, como las sombras...

huyo de todo terreno lazo,
ningún cariño mi mente alegra,
y con tu libro bajo del brazo
voy recorriendo la noche negra...

¡Oh Kempis, Kempis, asceta yermo,
pálido asceta, qué mal me hiciste!
¡Ha muchos años que estoy enfermo,
y es por el libro que tú escribiste!".


Entre otros eventos traumáticos Nervo quedó huérfano de padre a los nueve años y fue enviado a un internado católico, tiempo más tarde su hermano Luis se suicidó. Ya en la adultez, tras diez años de amor con Ana Cecilia Luisa Dailliez quedó viudo sin poder reponerse del golpe. A su esposa muerta, por fiebre tifoidea, le dedicó "la amada inmóvil" y "mi secreto", entre otros:

"¿Mi secreto? ¡Es tan triste! Estoy perdido
de amores por un ser desaparecido,
por un alma liberta,
que diez años fue mía, y que se ha ido...
¿Mi secreto? Te lo diré al oído:
¡Estoy enamorado de una muerta!"

Casi al prematuro final de su vida Nervo firmó la paz con una existencia, que quizá nunca logró comprender, y le regaló al mundo su poema más popularizado:

En Paz:

"Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, no me debes nada! ¡Vida, estamos en paz!".

Orfandad, religión y muerte hirieron profundamente a Nervo y aquellos dolores tan grandes para él han significado para nosotros, sus lectores, una gran obra.

Nervo Nació un día como hoy, 27 de agosto de 1870 en México y murió a los 49 años en Montevideo por una enfermedad renal. Fue escritor, diplomático y periodista.



Claudia Campanini.

sábado, 10 de agosto de 2019

Don Quijote de la Mancha

Siempre hay un «Molino de viento» en la vida de cualquier lector: un libro que intimida. Un libro que por su tamaño, reputación o antigüedad está confinado en el rincón de alguna biblioteca. Después de tres décadas de vida, con una sensación de atraso, me enfrenté a mi «Molino de viento»: Miguel de Cervantes y su «Don Quijote de la Mancha».


La peculiaridad de «Don Quijote de la Mancha» es que es un libro que todo el mundo conoce, pero no todos han leído. Existen debates sobre si esta es una lectura indispensable y hay dos corrientes: por un lado están aquellos que dicen que la obra de Cervantes es casi una lectura obligada para cualquiera que se diga lector; y por otro, están quienes predican que ninguna conciencia lectora debería remorderse si no leyó al Quijote, visto que hay millones de libros más. Lo innegable es que se trata de uno de los clásicos mas importantes de la literatura universal y es la primera novela moderna. 

En lo personal, me era imposible no tener un prejuicio respecto a este título. Creí que por haber sido escrito en el 1600 podría resultar difícil y hasta aburrido: me equivoqué. De pronto me vi riendo en algunos capítulos con las ocurrencias de los personajes. Los protagonistas tienen caracteres muy bien definidos que arrancan sonrisas; uno por orate y el otro por simple. Es tal la construcción del peculiar personaje de Don Quijote que bien la psicología podría tomar mano de la obra de Cervantes para referirse a personas altamente temerarias. ¿Por qué no considerar un «Síndrome de Don Quijote»?, por ejemplo, me pregunto seriamente. 


Tiene dos partes:

La primera fue publicada en 1605. Según creo, Cervantes tenía mucho que decir acerca de las obras que había leído, pero no se conformó con la crítica y lo que hizo fue una novela haciendo sátira de los libros de caballería tan populares en la época. Ciertos personajes hacen también amplias exposiciones sobre autores, estilos, géneros y títulos.



El día que juntas todo:

Cada aficionado a la escritura, y me imagino que mucho más los autores consagrados, tienen novelas a medio escribir, poemas, novelas cortas, cuentos, microcuentos y narraciones que allí están, durmiendo el sueño de los justos y no se convierten en libros ni en nada porque son escritos muy cortos, no están terminados o no terminan de convencer. Mi percepción es que un día don Miguel de Cervantes juntó todo eso y se rehusó a que muriesen en su gaveta y así las incluyó en «Don Quijote de la Mancha» (especialmente en la primera parte) donde se encuentran algunas narraciones de romances, poesías y cuentos que parecen no venir al caso de la historia central, pero Cervantes se ocupó de acomodarnos de alguna manera. Así, cada uno de sus personajes, antes creados, recobraron vida para encontrarse con Don Quijote y contarle sus experiencias (ahí están insertadas esas narraciones).


Tras el rotundo éxito de su obra Cervantes publica la segunda parte en 1615, pero no solo lo motivó la buena acogida de su libro, sino también el hecho de que cuando avanzaba lentamente el la creación de la secuela cierto escritor, bajo el seudónimo de «Alfonso Fernández de Avellaneda», tuvo la osadía de publicar una segunda parte no autorizada del Quijote que provocó en Cervantes un evidente enojo y se ocupó de desmentirlo en la «segunda parte oficial» lograda por su pluma.

Al mejor cazador se le va la liebre:

Hasta tres errores importantes he percibido en la obra de Cervantes. Él parece percatarse de solo uno que trata de enmendar en la segunda parte; dos le pasaron desapercibidos, pero no podemos más que perdonarlo. Cervantes escribió su obra con pluma, tinta, muchísimos papeles, poca luz y una sola mano. 


Don Quijote de la Mancha es un libro creado con gran ingenio y picardía. No por nada Miguel de Cervantes es un referente no solo de la literatura sino también de la lengua española. Por lo tanto me uno a la primera corriente y uso una de las frases extraída de la misma obra «quien no leyó ese libro no ha leído nada». Ojalá lo hubiera leído mucho antes. 


Nota importante: la frase «los perros ladran, Sancho, señal de que caminamos» no existe en  la obra.

miércoles, 26 de junio de 2019

El principito


En 1906 un niño de seis años dibujó un elefante en el estómago de una boa y ningún adulto entendió su dibujo, y no sólo eso, le dijeron también que lo suyo no era el dibujo y que se dedicara a otras cosas. Así, quedó herida la creatividad de un niño que más tarde enfocó su vida en la carrera militar.


El niño era  Antoine de Saint-Exupéry, autor de «El principito», quien inicia su obra más célebre partiendo, precisamente, de aquel evento en el que los adultos desahuciaron su talento de dibujante.

Una crítica a la adultez, eso encierra esta obra que fue escrita por la pluma de un militar de 42 años que dejó fluir a su niño interior para elevar su protesta contra los absurdos de la humanidad. Saint-Exupéry escribió «El principito» en pleno desarrollo de la Segunda Guerra Mundial en la que cumplía ciertas funciones y también en un momento de crisis personal, pues enfrentaba el exilio.

La obra fue publicada en 1943. Sin embargo, su autor no llegó a ver nunca su éxito. Murió pocas semanas más tarde de la publicación en un accidente aéreo.

«El principito» es una obra catalogada como «novela infantil», pero está también dentro del género de «novela filosófica», y es que se trata de un libro que definitivamente hay que leer al menos dos veces en la vida: una en la niñez y otra cuando se es adulto. Con esto quiero decir que se acomoda perfectamente a públicos de seis años, como a públicos de 60 ¡y vale la pena leerlo en ambos estadios de la vida!

Saint-Exupéry no sabía que «fue el tiempo que pasó con su dibujo lo que lo hizo especial» y gracias a aquella creación, más tarde, nos regaló una de las obras más emblemáticas de la literatura, que nos obliga a mirar hacia adentro (y a veces a avergonzarnos).


Claudia Campanini.

lunes, 17 de junio de 2019

Orgullo y prejuicio


Quizá si yo estaría escribiendo esta reseña en 1813, año de la publicación de este libro,  estaría aplaudiendo a la obra y a su autora de pie; claro, muy discretamente como toda una dama. Sin embargo, me encuentro escribiendo estas líneas 206 años más tarde cuando, lógicamente, el panorama ha cambiado en muchos aspectos. 

"Orgullo y prejuicio" figura en la mayoría, sino en todas, las listas de libros fundamentales de la literatura. Su autora es Jane Austen quién a sus 20 años logró escribir esta obra a la que inicialmente no se animó a ponerle la firma.  

Es probable que la causa de esto haya sido el rechazo que su obra generó en el primer editor al que Austen se presentó. Tal vez aquel "no" a su creación le generó alguna suerte de complejo. 

Sin embargo, en un segundo intento su obra fue admitida, pero la autora pidió a su nuevo editor presentarla bajo el rótulo de "anónimo". A partir de la segunda edición, y tras su éxito, el nombre de la autora fue incluido. 

La historia está ambientada en 1790 y viendo el dato del año se justifica el contenido de la obra de principio a fin. Sin embargo, ya no se acomoda a nuestros días. 

No obstante, no desaliento de ninguna forma su lectura. perderte en sus páginas ayuda a comprender cómo vivían las mujeres por aquellos años en los que el matrimonio era la meta de toda vida femenina y un asunto de honra o deshonra. 

Al concluir de leer esta obra comprendí que tenía en mis manos a la madre de todos los vicios de las telenovelas mexicanas. Y esto no es una crítica al libro, de ninguna manera, sino a los guionistas telenovelescos que han abusado de la temática que aborda la obra.

"Orgullo y prejuicio" es un libro de lectura sencilla que no complica demasiado la vida  aunque, a decir verdad, a momentos puede causar cierto tedio. En especial, por el momento social que vivimos las mujeres en el que un matrimonio no es nuestro fin ni nuestro principio.

Le doy a esta novela tres estrellas.


- C. Campanini 



lunes, 10 de junio de 2019

Matar un ruiseñor


«Matar un ruiseñor» es una obra bellamente escrita y lograda. Su autora es Harper Lee. Fue  publicada en 1960 y ambientada en la década de los 30.

Tiene muchos elementos autobiográficos y estoy segura que quien la lea verá reflejada su niñez en alguna parte de la narración. La riqueza de esta obra está, entre otros aspectos, en que es contada por una niña. La autora se hizo niña de nuevo para escribirla.

Este es uno de esos libros que «agarran» y uno podría leerlo en pocos días a pesar de sus 281 páginas; pero no fue tan rápido ni llano el proceso de su creación.

Lee tomó dos años y medio para lograr su obra. Tal sería su frustración y cansancio en cierto punto de su proceso creativo, que según la revista "Nacional endowment for the arts" arrojó todo el manuscrito por la ventana, pero el documento fue rescatado gracias a su editor.

No sé imaginaria Lee que su obra lograría el premio Pulitzer en 1963 ni que se adaptase a la pantalla grande con tal éxito que obtuvo cinco nominaciones a los premios Oscar y ganó tres. También fue merecedora de tres Globos de Oro.

El libro que te envuelve de infancia toca, sin embargo, dos temas socialmente fuertes y sensibles: la segregación y el abuso sexual. 

Seguramente en tiempos actuales un libro así generaría mucho más que polémica y más de un sector alzaría el grito al cielo tratando de censurarlo. En su tiempo fue, sin embargo, reinvindicativo.

Harper Lee nació en 1926 y nos dejó hace poquito, (febrero de 2016), quizá la escritura de este libro la marcó profundamente pues no volvió a escribir en 55 años.

«Matar un ruiseñor» es un libro maravilloso, impredecible (salvo por un par de aspectos), pero es en general una obra impecable. No por nada críticos británicos la incluyeron en la lista de los libros que toda persona debe leer antes de morir. 

Este será uno de esos libros que guardaré dentro de mi memoria por muchos años. Sin duda, uno de mis favoritos. 


martes, 4 de junio de 2019

Rayuela.


Este año me tracé un desafío personal: leer los libros que según varias listas «todas las personas deben leer antes de morir». No es que piense morirme, pero bueno, así de fatalistas son esas listas.

Empecé esta travesía con «Rayuela» una de las más conocidas obras de Julio Cortázar. Para ser honesta la elegí por su «buena reputación» y así me embarqué en la aventura.

Personalmente me gusta empezar los libros a ciegas. No busco de ellos sinopsis alguna antes de leerlos, porque no quiero empezar con prejuicios.

Así que no haré lo que no me gusta que me hagan y no traeré ningún resumen. Pero sí les contaré algunos detalles importantes de la obra.

«Rayuela» fue publicada en 1963. Su título obedece a un juego literario que propone el autor. Al pie de cada capítulo hay un número del siguiente al que el lector podría saltar. Saltando de esta manera la obra empieza en el capítulo 73 y terminaría en el 131, pero al llegar allí el autor nos remite nuevamente al capítulo 58.

La otra forma de leerla es de principio a fin. Desde el capítulo 1 hasta el 56. Allí podría considerarse otro final. Sin embargo después de este hay 99 capítulos más que Cortázar marcó como «prescindibles», por lo tanto, otro final podría estar en la parte 155.

Y por último, hay quienes proponen que el libro también se podría leer de fin a principio. Siendo el final el capítulo 1.

Lo que quería Cortázar, según escribe en el mismo libro, aunque representado en otro personaje, es que cada uno lo leyera como «le dé la gana».

El autor no quiso hacer una novela, sino una «contranovela» en la que Cortázar demanda la participación del lector y le obliga a no ser pasivo.

Por ello Rayuela es una obra escrita con un ingenio abrumador.

Personalmente me ha impresionado el manejo y menciones que hace de temas filosóficos, psicológicos, artísticos, arquitectónicos, físicos, metafísicos, románticos, etc. Quedé boquiabierta con los saberes de un autor que según sus palabras se obsesionaba con el funcionamiento de todas las cosas.

Rayuela fue escrita con la bibliografía de 40 libros.

Es una obra de relativa complejidad que al fin y al cabo como un amor tortuoso llega a complicarte la vida. La puedes odiar y amar al mismo tiempo.

¡Recomendable!


Cometas en el cielo

«Afganistán, un lugar. Un lugar en alguna parte del mundo. Algo terrible pasa ahí. Y pasa desde hace mucho tiempo, ¿no?».  IMAGEN: AMBER CLA...